Prepáralo bien

Cómo guardar el café sin convertir una buena bolsa en café del año pasado

Compraste un tremendo café y después dejaste la bolsa abierta al lado de la cocina durante tres semanas. Tenemos que conversar. Te explicamos cómo guardar el café para que dure fresco sin comprar una caja fuerte italiana.

Cómo guardar el café sin convertir una buena bolsa en café del año pasado

En simple:

  • El café no mejora eternamente después de abrirlo.
  • Aire, humedad, luz y calor son pésimos compañeros.
  • La misma bolsa con válvula puede ser una muy buena forma de guardarlo.
  • Déjalo bien cerrado, fresco, seco y lejos del sol.
  • Compra cantidades que realmente vayai a tomar.
  • Y no necesitai un recipiente de $90 lucas diseñado por la NASA.

Cómo almacenar café: partamos por algo doloroso, también envejece

Cómo almacenar café importa más de lo que parece, porque una vez abierta la bolsa empieza poco a poco a perder parte de los aromas que lo hacen interesante.

Compraste café fresco.

Abriste la bolsa.

Olía increíble.

Chocolate.

Fruta.

Caramelo.

La cocina parecía cafetería de Pinterest.

Tres semanas después preparas una taza y piensas:

“¿Por qué esta weá ya no sabe igual?”

Porque el café cambia después del tueste y, especialmente una vez abierto, empieza a perder poco a poco parte de los aromas que lo hacen interesante.

Hay cuatro enemigos principales para conservar el café:

oxígeno, humedad, luz y calor.

Así que comprar un buen café es solamente la mitad de la pega.

La otra mitad es:

no tratarlo como un paquete de arroz.

El aire: ese amigo que nadie invitó

Cada vez que abres la bolsa entra aire.

Eso es inevitable.

A menos que estés preparando café dentro de una cámara de vacío.

Y por favor no hagamos eso.

El problema es dejar el café permanentemente expuesto.

El oxígeno favorece la oxidación y la pérdida de compuestos aromáticos.

De hecho, la Specialty Coffee Association (SCA) identifica el oxígeno, la humedad y la temperatura entre los factores que aceleran la pérdida de frescura del café tostado.

Traducido:

abrir la bolsa → sacar café → cerrarla.

No:

abrir la bolsa,

preparar café,

irse a trabajar,

volver,

hacer comida,

y recién acordarse a las 11 de la noche de que quedó abierta.

¿Para qué chucha sirve la válvula de la bolsa?

Esa pequeña cuestión redonda que aparece en muchas bolsas de café no está ahí para decorar.

Después del tueste, el café libera gases.

La válvula unidireccional permite que parte de esos gases salgan sin que entre aire libremente en sentido contrario.

Eso significa algo bastante conveniente:

La bolsa donde viene tu café ya puede ser un buen recipiente

Si tiene:

válvula, buen cierre y material que protege de la luz,

no necesitas obligatoriamente llegar a la casa y trasladar todo a un frasco de vidrio con tapa de madera porque se veía bonito en Instagram.

La bolsa está haciendo una pega.

Déjala trabajar.

La humedad tampoco ayuda

El café y la humedad no hacen una pareja especialmente buena.

La humedad puede afectar las características del café e incluso facilitar que absorba olores no deseados.

Así que evita lugares como:

al lado del hervidor,

sobre el lavaplatos,

cerca de vapor,

o cualquier rincón de la cocina que parezca sauna.

No necesitamos que el café participe del ecosistema tropical que se formó mientras hervías tallarines.

¿Dónde guardarlo entonces?

La respuesta es tremendamente poco emocionante:

En un lugar fresco, seco y oscuro

Una despensa.

Un mueble.

Un cajón.

Algún lugar lejos del sol directo y de fuentes importantes de calor.

No tiene que existir una habitación especial llamada:

CÁMARA DE CONSERVACIÓN DEL GRANO.

Un mueble de cocina sirve perfectamente.

Solo no elijas el que está directamente encima del horno.

¿Y un frasco transparente bonito?

Puede funcionar como recipiente.

Pero si lo vas a dejar expuesto a la luz todo el día, acabamos de solucionar un problema y fabricar otro.

Además, hay algo que tenemos que aceptar colectivamente:

no todo lo que se ve bonito sobre la mesada necesita estar sobre la mesada.

Si usas un recipiente, mejor que cierre bien y quede protegido de la luz.

Pero otra vez:

si la bolsa original cierra bien y tiene válvula, no existe obligación internacional de cambiarla.

¿Café en grano o molido?

Si tienes molino, yo preferiría guardar el café en grano y moler lo que vas necesitando.

¿Por qué?

Porque cuando mueles el café aumentas muchísimo la superficie que queda expuesta al aire.

Así que un café molido tiende a perder aromas más rápido.

Eso tampoco significa que comprar café molido sea pecado.

Si no tienes molino:

compra molido.

Solo preocúpate un poco más de mantener la bolsa bien cerrada.

No vamos a convertir la falta de un molino en motivo para que alguien deje de tomar buen café.

Si querís elegir según cómo preparas tu café, puedes mirar nuestros cafés de especialidad y escogerlos en grano o molidos

El error más fácil de evitar: comprar demasiado

Acá aparece otra tentación.

Encuentras un café que te gusta.

Compras:

una bolsa,

otra bolsa,

cuatro más porque había despacho gratis,

y cuando terminai la última ya cambió de gobierno.

La manera más sencilla de consumir café fresco es comprar una cantidad razonable para tu consumo.

Si tomas una taza diaria, probablemente no necesitas abastecer un refugio nuclear.

Compra.

Toma.

Cuando se esté acabando:

compra nuevamente.

Revolucionario.

¿Cuánto dura fresco el café?

Acá evitaría darte una fecha mágica tipo:

“día 23 a las 14:45 el café deja de ser bueno”.

No funciona así.

La frescura cambia progresivamente y depende de varias cosas:

el tueste,

cómo se envasó,

si está en grano o molido,

cuántas veces abres la bolsa,

y cómo lo almacenas.

Así que en vez de obsesionarte con una fecha exacta:

usa tus sentidos.

¿Huele igual?

¿La taza perdió intensidad?

¿Las notas que antes estaban claras ahora están medias apagadas?

Probablemente el café simplemente está envejeciendo.

No ocurrió una tragedia.

Solo tómalo antes la próxima vez.

¿Entonces la fecha de tueste importa?

Sí.

Pero tampoco necesitamos transformarla en una cuenta regresiva.

La fecha de tueste te sirve para entender qué tan reciente es ese café.

Eso es información útil.

Lo que no haría es pensar que:

más reciente = automáticamente mejor en cualquier circunstancia.

El café necesita liberar gases después del tueste y también evoluciona durante sus primeros días.

Pero el punto práctico es mucho más sencillo:

si estás comprando café de especialidad, tener información sobre cuándo fue tostado es muchísimo más útil que una bolsa que solo dice:

VENCE EN OCTUBRE DE 2028.

Gracias por la precisión.

¿Tengo que comprar un envase especial?

No.

¿Existen recipientes muy buenos para conservar café?

Sí.

Hay sistemas diseñados para sacar parte del aire, reducir el oxígeno dentro del recipiente y mantener una mejor estabilidad.

Bacán.

Pero no partiría por ahí.

Primero haz correctamente la versión gratis:

cierra la bolsa.

Si después quieres obsesionarte con recipientes al vacío, feliz seguimos bajando por ese hoyo.

Pero gastar plata en un contenedor fantástico mientras dejas el café encima del horno sigue siendo una estrategia cuestionable.

Una rutina que demora aproximadamente cinco segundos

Cada vez que prepares café:

1. Abre la bolsa.

2. Saca lo que necesitas.

3. Expulsa suavemente el exceso de aire si puedes.

4. Cierra bien.

5. Vuelve a guardarla en el mueble.

Fin.

No hay paso seis.

No necesitas agradecerle al grano ni orientarlo hacia el norte magnético.

¿Qué pasa si el café ya perdió frescura?

Todavía puedes prepararlo.

Obviamente.

No se convierte automáticamente en residuo tóxico.

Quizás simplemente notes menos aroma, menos claridad o una taza más plana.

En ese caso puedes seguir utilizándolo y ajustar un poco la receta si hace falta.

Y la próxima:

compra menos cantidad,

ciérralo mejor,

o no lo tengai viviendo dos meses al lado de la ventana.

Aprendizaje.

Y ojo con los olores de la cocina

El café puede tomar olores del ambiente cuando está mal almacenado.

Entonces quizás no sea brillante ponerlo abierto al lado de:

especias,

cebolla,

ajo,

productos de limpieza,

o ese recipiente misterioso que nadie abre desde Navidad.

Otro argumento para:

cerrar bien la bolsa.

Estamos empezando a detectar un patrón.

¿Cómo cachai si lo estás haciendo bien?

Hazte estas cuatro preguntas:

¿Está bien cerrado?

Sí.

¿Está lejos de humedad?

Sí.

¿Está lejos de luz directa?

Sí.

¿Está lejos de mucho calor?

Sí.

Felicitaciones.

Ya sabes guardar café.

Puedes cancelar el diplomado.

En resumen, pa’ no alargar más la weá

Para cómo almacenar café correctamente no necesitai una tecnología secreta.

Acuérdate de estos cuatro enemigos:

oxígeno + humedad + luz + calor.

Así que haz exactamente lo contrario:

bien cerrado + seco + oscuro + temperatura razonable.

Si la bolsa donde viene tu café tiene válvula y un buen cierre:

úsala.

Compra cantidades que realmente vayas a tomar.

Y después de servirte:

cierra la weá.

Probablemente sea la técnica de conservación de café con mejor relación entre esfuerzo y resultados de toda la historia.

YA CACHAI UN POCO MÁS

Ahora falta la parte importante: tomarse un rico café.

Elige uno que te tinque o déjanos ayudarte a encontrar la weá que calza contigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *