Cómo usar una cafetera italiana sin quemar el café ni la paciencia
La Moka parece imposible de usar mal hasta que te sale una taza amarga como castigo. Te explicamos cómo preparar café en cafetera italiana sin prensar, quemar ni hacer sufrir la weá.
En simple:
- Molienda medio-fina
- Agua hasta la altura de la válvula de seguridad
- Llena el filtro, pero no aprietes el café
- Fuego bajo
- Sácala cuando empiece el burbujeo
- Y no esperís a que la cafetera parezca una locomotora
Partamos por lo básico: la Moka no es una máquina de espresso
La cafetera italiana, también conocida como Moka, es probablemente una de las cafeteras más reconocibles del planeta.
Simple, barata, dura años y hace un café intenso con muy poco esfuerzo.
En teoría.
Porque también tiene una habilidad impresionante para producir una taza amarga si la dejamos cinco minutos escupiendo vapor mientras hacemos cualquier otra weá.
La buena noticia es que usar una cafetera italiana es bastante fácil.
Solo hay que dejar de hacerle un par de cosas que llevamos haciendo toda la vida.
¿Qué necesitai?
No vamos a abrir una maleta de barista.
Necesitas:
- una cafetera italiana o Moka;
- café de especialidad;
- agua de buena calidad;
- y una cocina.
Usa una molienda medio-fina, parecida aproximadamente a la sal de mesa.
No tan gruesa como para prensa francesa.
Pero tampoco polvo fino como para transformar el filtro en cemento armado.
Cómo preparar café en cafetera italiana
1. Pon el agua en la base
Llena la parte inferior de la Moka con agua hasta la altura de la válvula de seguridad.
Puedes comenzar con agua caliente, así la cafetera pasa menos tiempo calentándose y el café recibe menos calor innecesario antes de empezar la extracción.
Y una cosa bastante importante:
la válvula no está ahí de decoración.
No la tapes con agua.
2. Llena el filtro con café
Pon café molido medio-fino dentro del filtro.
Llénalo y nivélalo suavemente.
Y ahora viene probablemente el error más común:
No prensís el café
Sí.
Sabemos que da ganas.
Ves el café ahí, perfectamente dispuesto para meterle una cucharita y compactarlo como si estuvieras construyendo un radier.
No lo hagai.
La Moka no funciona igual que una máquina de espresso.
Déjalo relativamente nivelado y seguimos con nuestras vidas.
3. Cierra la cafetera
Coloca el filtro en la base y atornilla la parte superior.
Firme.
No necesitas convertirte en Hulk.
Solo asegúrate de que quede bien cerrada.
Y si pusiste agua caliente, recuerda que la base va a estar…
sorpresa:
caliente.
4. Fuego bajo
Pon la cafetera sobre la cocina a fuego bajo.
No estamos intentando lanzar la Moka al espacio.
Darle el fuego máximo no hace que el café quede mágicamente mejor.
Solo hace que todo ocurra más rápido, más caliente y con bastante más posibilidades de terminar con una taza amarga.
Así que paciencia.
Un poquito.
Tampoco estamos haciendo un asado de ocho horas.
5. Mira cómo empieza a salir el café
Después de unos minutos, el café comenzará a subir hacia la parte superior.
Ahí empieza la parte bonita.
Puedes incluso dejar la tapa abierta y mirar cómo aparece.
Pero no te vayai a WhatsApp.
Porque hacia el final vas a escuchar el famoso:
gluglú-gluglú-PSHHHHHH.
Ese es el momento en que la Moka básicamente te está diciendo:
“Sácame de acá, por favor.”
Cuando comienza el burbujeo fuerte, retírala del fuego.
No esperes a que escupa hasta la última molécula de agua.
¿Por qué mi café en Moka queda tan amargo?
Hay varios sospechosos habituales.
Fuego demasiado alto
Probablemente el primero.
Si la cafetera se calienta demasiado rápido, puedes terminar con una extracción bastante agresiva.
Baja el fuego.
No estás friendo sopaipillas.
Dejaste la cafetera demasiado tiempo
Si ya comenzó a burbujear como géiser y sigue encima del fuego, el café no está mejorando.
Ya terminó la fiesta.
Retírala.
Molienda demasiado fina
Una molienda excesivamente fina ofrece mucha resistencia al paso del agua y puede hacer que la preparación se comporte distinto a lo que buscamos.
Usa una molienda medio-fina.
Apretaste el café
¿Te dijimos que no había que hacerlo?
Sí.
¿Lo hiciste igual?
También puede ser.
La próxima no lo prensís y vemos qué pasa.
¿Y si queda demasiado suave?
Prueba usando una molienda un poco más fina.
La idea es ir haciendo ajustes pequeños.
Porque si cambias al mismo tiempo la molienda, el café, el agua, el fuego y además invocas un santo italiano, quizás mejore la taza.
Pero después no vas a cachar qué chucha funcionó.
Cambia una cosa.
Prueba.
Después ajusta nuevamente.
¿Qué café anda bien en cafetera italiana?
La Moka tiende a entregar una taza más intensa y con buen cuerpo.
Por eso funciona muy bien con cafés de perfiles:
achocolatados, caramelizados, con frutos secos o dulces.
Si eres de los que quiere un café que se sienta como café-café, probablemente te va a caer bastante bien.
Eso no significa que no puedas preparar un café frutal o más brillante.
Puedes.
Nuevamente:
no existe la policía internacional de la cafetera italiana.
Prueba la weá.
¿Y puedo echarle leche?
Obvio.
El café preparado en Moka tiene suficiente intensidad para funcionar muy bien con leche.
Puedes tomarlo:
solo,
con un poco de leche,
más largo,
más corto,
o como se te ocurra.
Lo único que no recomendaríamos es discutir durante cuarenta minutos si técnicamente eso se llama latte, flat white o el primo segundo del cappuccino.
Tómate el café.
Y limpia la cafetera, por el amor de dios
La Moka dura muchísimo.
Pero eso no significa que tengamos que dejarle pegado el recuerdo de cada café que hemos preparado desde 2017.
Déjala enfriar.
Desármala.
Límpiala.
Y asegúrate de que no quede café viejo acumulándose en el filtro o las juntas.
Tu próxima taza lo va a agradecer.
Probablemente tus visitas también.
Los errores típicos, pa’ que no tengai que descubrirlos todos tú
Si tu café en Moka queda como las weás, revisa primero esto:
¿Prensaste el café?
No lo hagai.
¿Usaste fuego a todo chancho?
Bájalo.
¿La dejaste burbujeando eternamente?
Sácala antes.
¿La molienda parece talco?
Un poquito más gruesa.
¿La cafetera tiene café fosilizado adentro?
Límpiala.
Arreglando esas cinco cosas ya puedes mejorar muchísimo la taza sin comprar nada nuevo.
En resumen, pa’ no alargar más la weá
La cafetera italiana no necesita una ceremonia.
Acuérdate de esto:
agua hasta la válvula + molienda medio-fina + café sin prensar + fuego bajo + retirar cuando empieza el burbujeo.
Eso es básicamente todo.
Después puedes ajustar molienda, café y preparación hasta encontrar cómo te gusta.
Porque nuevamente, la idea no es preparar la Moka como manda algún italiano imaginario que va a aparecer gritando desde la ventana.
La idea es que la weá te quede rica.
Ahora falta la parte importante: tomarse un rico café.
Elige uno que te tinque o déjanos ayudarte a encontrar la weá que calza contigo.



