Café explicado en simple

Espresso vs café filtrado: el mismo grano puede parecer otra weá

Preparaste el mismo café en espresso y después filtrado y parecían dos cafés distintos. No estai imaginando cosas. Te explicamos por qué cambia tanto la taza según cómo la prepares.

Espresso vs café filtrado: el mismo grano puede parecer otra weá

En simple:

  • Puede ser exactamente el mismo café.
  • El espresso usa presión, poca agua y poco tiempo.
  • El filtrado usa más agua y una extracción más lenta.
  • El espresso suele sentirse más intenso y con más cuerpo.
  • El filtrado suele mostrar más claridad y notas distintas.
  • Ninguno es “mejor”. Depende de qué te guste tomar.

Espresso vs café filtrado: ¿por qué chucha saben tan distintos?

Espresso vs café filtrado pueden parecer dos cafés completamente distintos, incluso cuando usas exactamente el mismo grano.

Compraste una bolsa.

Preparaste un espresso.

Intenso, concentrado, con harto cuerpo.

Después agarraste el mismo café, lo hiciste en un método filtrado y apareció una taza más suave, aromática y quizás hasta más frutal.

Y uno piensa:

¿Me cambiaron el café mientras no estaba mirando?

No.

La diferencia está principalmente en cómo extraemos lo que hay dentro del grano.

Dicho en simple:

mismo ingrediente, distinta forma de sacarle cosas.

Como una papa.

La podís hervir, freír o meter al horno.

Sigue siendo papa.

Pero claramente no termina siendo la misma weá.

Ya, ¿qué es realmente un espresso?

Un espresso es una preparación pequeña y concentrada.

El agua atraviesa café molido fino utilizando presión y todo sucede bastante rápido.

Por eso en una cantidad pequeña de líquido tienes una sensación muy intensa.

Suele destacar:

cuerpo, concentración, textura, dulzor, amargor y un retrogusto más potente.

Además, al no pasar por un filtro de papel como ocurre en muchos métodos filtrados, puede conservar una mayor cantidad de aceites y partículas muy pequeñas, aportando esa sensación más densa.

Eso no significa:

espresso = café fuerte para gente dura.

Puedes tener un espresso dulce, frutal, floral o súper delicado.

Solo que todo está metido dentro de una taza bastante chica.

Como meter una banda completa en un ascensor.

¿Y qué llamamos café filtrado?

Acá entran métodos como V60, Chemex y otras preparaciones donde el agua pasa por el café de manera más lenta y normalmente por algún tipo de filtro.

En vez de una taza pequeña y concentrada, obtenemos más volumen y una bebida menos concentrada.

Eso suele permitir percibir con mayor facilidad:

aromas, acidez, dulzor y notas particulares del café.

Traducido al idioma desayuno:

espresso: BUM.

filtrado: oye, espera… acá están pasando varias cosas.

Entonces, ¿qué cambia entre uno y otro?

Principalmente tres cosas.

1. El tiempo

El espresso ocurre muy rápido.

El filtrado demora bastante más.

Eso cambia la forma en que el agua interactúa con el café.

2. La cantidad de agua

Un espresso utiliza poca agua para producir una bebida concentrada.

En filtrado usamos bastante más.

Por eso comparar ambos solamente por “qué tan fuerte sabe” puede ser medio engañoso.

Uno está concentrado.

El otro está más diluido, pero puede mostrar muchas características que en espresso quedan más juntas.

3. La presión

El espresso utiliza presión para empujar el agua a través del café.

En un método filtrado tradicional, el agua normalmente avanza principalmente gracias a la gravedad.

Esa diferencia modifica muchísimo la extracción y la textura final.

Si te tinca la parte más técnica, la Specialty Coffee Association (SCA) mantiene estándares específicos para equipos y preparación de café.

¿Por qué el espresso se siente más intenso?

Porque está muchísimo más concentrado.

Poca bebida.

Mucho sabor.

También tiene una textura distinta.

Ahí aparece la famosa crema, esa capa que se forma encima del espresso y que hace que alguien inevitablemente diga:

mira esa crema.

Sí.

La vimos.

Gracias.

Pero más allá de la crema, lo importante es que el espresso mete muchos elementos del café en muy poco líquido.

Por eso notas como:

chocolate, caramelo, frutos secos o frutas

pueden sentirse con mucha intensidad.

¿Y por qué en filtrado aparecen sabores que antes no cachaba?

Porque la taza suele sentirse más limpia y abierta.

Especialmente cuando utilizas filtros de papel, parte de los aceites y partículas quedan retenidos.

El resultado puede hacer más fácil distinguir unas características de otras.

Un café que en espresso te parecía:

dulce e intenso

en filtrado quizás empieza a mostrar:

durazno, flores, cítricos, caramelo.

No apareció mágicamente otro café.

Esas cosas ya estaban ahí.

Solo cambiaste la forma de mirarlas.

Algo parecido a subir el brillo de la pantalla.

Excepto que acá no hay un control que diga:

+15% jazmín.

¿Entonces el filtrado muestra mejor el café?

No necesariamente.

Y acá aparece nuevamente una de esas peleas innecesarias del mundo cafetero.

El filtrado puede hacer que ciertas características sean más fáciles de distinguir.

Pero el espresso puede mostrar otras de una manera espectacular.

No significa:

filtrado = sofisticado

y

espresso = cavernícola.

Son experiencias diferentes.

El mismo café puede estar increíble en ambos.

O puede gustarte muchísimo más preparado de una sola manera.

Y está perfectamente bien.

Hagamos una comparación bien simple

Espresso

  • más concentración
  • más cuerpo
  • más intensidad
  • textura más densa
  • taza pequeña

Café filtrado

  • menos concentración
  • más volumen
  • más claridad
  • notas más fáciles de separar
  • taza más larga

Esto es una guía.

No los Diez Mandamientos del Café.

Un grano, un tueste o una receta pueden mover bastante estas características.

¿Qué pasa con las notas de sabor?

Este es un muy buen ejercicio para entender la rueda de sabores del café que vimos antes.

Prepara el mismo café de dos formas.

En el espresso quizás primero cachai:

chocolate + caramelo + cuerpo.

Y en filtrado:

fruta + cítrico + flores + dulzor.

No significa que una preparación esté correcta y la otra equivocada.

Significa que estás viendo distintas partes del mismo café.

De hecho, esa es probablemente una de las formas más fáciles de empezar a entender de verdad las notas:

comparando.

Entonces, ¿cuál debería elegir?

Ahora viene nuestra respuesta favorita:

el que te guste.

Pero si querís una pista:

Anda por espresso si…

Te gusta una taza:

corta, intensa, con cuerpo y sabor concentrado.

También es una tremenda base si después quieres agregar leche.

Anda por filtrado si…

Quieres una taza:

más larga, limpia, aromática y donde puedas ir descubriendo distintas notas mientras tomas.

¿Y necesito cafés distintos para cada método?

No necesariamente.

De hecho, una de las cosas más entretenidas que podís hacer es agarrar una sola bolsa y prepararla de distintas formas.

Así entiendes cuánto puede cambiar el café sin cambiar el café.

Obviamente hay perfiles y tuestes que pueden funcionar mejor en ciertos métodos.

Pero al principio:

prueba primero y pregunta después.

Nadie va a confiscarte la cafetera porque preparaste un café “de filtro” como espresso.

Haz esta prueba en la casa

Si tienes acceso a ambos métodos, prueba esto:

Usa el mismo café.

Y después compara.

En espresso fíjate principalmente en:

intensidad, cuerpo, dulzor y retrogusto.

En filtrado fíjate en:

aroma, claridad, acidez y notas de sabor.

Y no intentes decidir cuál es “mejor”.

Pregúntate:

¿qué cambió?

Esa pregunta te enseña mucho más sobre café.

Ojo con una cosa: el método no arregla un café malo

Si el café es penca, preparar la misma weá de siete maneras distintas no necesariamente va a transformarlo en una experiencia espiritual.

El método modifica cómo percibes lo que el café tiene.

Pero importa todo lo anterior:

el grano,

el tueste,

la molienda,

el agua,

y la receta.

De hecho, si todavía no cachai cuánto puede influir el agua, tenemos un artículo entero sobre agua para preparar café, porque aparentemente tomar café necesitaba más variables.

Entonces, ¿qué método muestra “el verdadero sabor” del café?

Los dos.

O ninguno.

Porque no existe una única versión oficial escondida dentro del grano esperando que alguien descubra la receta secreta.

Cada método crea una expresión distinta.

El espresso te muestra el café concentrado.

El filtrado te lo muestra más abierto.

La gracia es entender eso y después elegir según lo que te tinca tomar.

No descubrir cuál método ganó el campeonato mundial imaginario del desayuno.

En resumen, pa’ no alargar más la weá

El mismo café puede saber completamente distinto preparado como espresso o café filtrado.

La comparación espresso vs café filtrado no se trata de descubrir cuál método es mejor, sino de entender qué cambia en la taza.

No porque cambió el grano.

Cambió la extracción.

En espresso tenemos:

presión + poca agua + poco tiempo = concentración, cuerpo e intensidad.

En filtrado tenemos:

más agua + más tiempo + gravedad = una taza más larga y normalmente más clara.

¿Uno es mejor?

No.

Uno puede mostrarte una cara del café y el otro una completamente distinta.

Así que si querís aprender realmente qué tiene una bolsa:

prepárala de más de una forma.

Quizás descubrís que el café que pensabas que conocías…

tenía otra weá que contar.

YA CACHAI UN POCO MÁS

Ahora falta la parte importante: tomarse un rico café.

Elige uno que te tinque o déjanos ayudarte a encontrar la weá que calza contigo.

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